Días de campo

Ahora que lo pienso, no sabéis nada casi nada de mí. Hola, me llamo Celia, tengo casi dieciséis quince años, vivo en una ciudad de mierda Linares y soy alcohólica.
Bueno, solo era una pequeña introducción, ahora voy a lo esencial. Supongo que todos habréis ido alguna vez de campo: Amigos, hierba, calor, bichos asquerosos, bocadillos, hierba, cansancio, hierba, olor a mierda, hierba, mochilas y más hierba. Sí, eso es lo más básico. Creo que todos vais cogiendo la idea.
Sedme según Google Chrome no existe sedme sinceros, ¿alguno de vosotros sabe por qué cujune' todo Dios te saluda cuando estás en el campo? ¿Existe una ley no escrita acaso? Por esa regla de tres... ¡¿me agregarán a Tuenti?! Mmm... viejitos.
Ahora, seriedad... Yo no firmé ningún contrato la primera vez que me fui de campo, o al menos eso creo... ¿Me habrían drogado?
Y otra cosa, ¿cómo que los canis saben ir en bici? Pensé que no disponían de tanta capacidad mental como habréis comprobado no ha hecho falta ni tacharlo, es algo que todos pensamos.
Lo mejor de todo es que, a veces, te encuentras con gente que hace que la hierba sea lo más bonito del mundo.
Bueno, os dejo con la última foto que he sacado en el campo:

Preciosa, ¿verdad? 

PD: Según Google Chrome, 'Google Chrome' no existe nadatienesentido.

Y son para mí

Dicen que antes de dormir lo último en lo que piensas es en lo que más te importa, lo que más te ha marcado en todo el día.
Ayer comprobé que es cierto.
Pensé en las mejores amigas de la galaxia.

Es cosa de gustos

Mucha gente se empeña en decir que hay varios tipos de personas: soñadores, egoístas, amables, saltadores de pértiga olímpicos, twitteros... Yo, tras muchos años de rascarme el ombligo pensar, he deducido que sólo hay tres tipos de personas: los que les cae bien Arturo Valls, los que no y por último, los que no saben quién es.
Quizá ahora estarás pensando ¿quién cojones es Arturo Valls? y creas que perteneces a la última lista. Caiga Quien Caiga, Camera Café, Ahora caigo... ¿Te suena? Si eres Arturo Valls probablemente estés pensando uno de tus estúpidos ingeniosos chistes: Aaanda, ahora caigo. Un Me gusta si no has pensado ese chiste, a lo youtube
Como habréis podido deducir pertenezco al segundo grupo gracias mamá por haberme criado bien. No, en serio, no tengo nada contra los que les cae bien pero sí contra ti, Arturo.
Os explico, en tiempos de Camera Café me caía chupi parecía un señor simpático, agradable, con el que se podía mantener una conversación de homo sapiens sapiens a homo sapiens sapiens.
Después llegó él a Ahora Caigo, con sus vómitos chistes y mi reacción fue:
Yo confiaba en ti, Arturo.


Viernes, 10 de Mayo 2013, las 01:38: quién sabe por qué, quizá por enajenación o por algún pálpito, me encuentro aquí para comentaros que ya me cae mejor el hombre. Ala, adiós.

Bolsas de plástico

Existen muchos tipos de sábados por la mañana:
1. Los inexistentes, ya que cuando te despiertas ya es sábado por la tarde.
2. Los de familia, cuando uno de los más hijos de puta adorables personajillos de tu asquerosa fantástica familia, te despiertan con esos gritos guturales que parecen sacados de 'Slipknot', y tú instintivamente piensas, ¿cuándo cojones mi hermana/prima/sobrina/gremlin se ha raspado las cuerdas vocales con una cuchilla de afeitar?
3. En los que te cagas en los malditos muertos del Afilaor' agradeces a un buen señor que te despierte con su afinada flauta. Que digo yo, ya que estamos en vez de una flauta, ¿por qué no una tuba? 
4. Por último, también conocido como notengoganasdeenrollarmemás, los de compras. Y no precisamente los de comprar ropa chula, sino los del Alcampo, Mercadona, Carrefour... No sé cual será vuestro caso, pero el mío siempre es el Alcampo.
Ayer fue una de esas mañanas, no sé por qué, pero fue diferente a todas las otras veces.
Cuando era pequeña, siempre que salíamos del Alcampo con las bolsas, yo les hacía agujeritos a las pocas que me dejaban llevar. Sí, parece mentira. ¡Me dejaban llevar bolsas! Pero si yo tenía tal fuerza que una vez intenté matar una mosca con el, propiamente dicho, matamoscas, y después de atizarle con todas mis fuerzas... Bueno, eso es otra historia, sigamos. El caso es que siempre me empeñaba a llevar bolsas, y no penséis que era por ayudar a mis padres, era para hacerles agujeritos. Creía que las bolsas de patatas, el papel higiénico, los cereales y esa lista indefinida de cosas ligeras que me dejaban llevar se ahogarían. ¿¡Si las bolsas de plástico no tenían agujeritos cómo podrían respirar!? Era algo que me preocupaba y desvelaba. No se merecían morir en esos terribles sufrimientos, así que intentaba llevar la mayoría de bolsas posibles. Mi madre me miraba con cara de qué coño estás haciendo  interés. Yo no le pregunto a ella por qué cada vez que discute conmigo y se queda sin argumentos va a la cocina, a los cinco minutos vuelve y me empieza a gritar otra vez. Creo que los electrodomésticos hablan con ella, a lo Witch. Si no sabéis a que me refiero es que sois tíos o niñas sin infancia.
Ayer fuimos expresamente para mirar que móviles me podrían dar con los 1500 puntos que teníamos acumulados. Todas las veces que he salido del Alcampo con un móvil y me he montado en el coche me han entrado ganas de vomitar. Es un suceso inexplicable, un día tendré que salir con uno de caramelitos para ver que pasa... Probablemente me los comería antes de salir.
Existen muchas maneras de comenzar un blog. Mi sábado por la mañana ha sido el de esta rana bailarina con complejo de escritora.
PD: a la salida del Alcampo empecé a hacer agujeritos a las bolsas. Para mi sorpresa han puesto un agujero en cada lateral. Al fin se hace justicia.