Palabras y palabras y palabras y palabras y


Es ridículo. Tan ridículo que ya ni da pena. Tan ridículo que solo queda sonreír. Y es absurdo es absurdo es absurdo que suene el teléfono y que escuche esa voz y que no pase nada. Que es esa voz y son palabras y palabras y palabras y palabras y mentiras.
Que una parte de mí lo busque, sin querer.

Y esa parte, pobre parte, perdida parte, pequeña parte, no es tan pobre, ni perdida, ni pequeña. Esa parte descuelga, escucha y responde.

Es absurdo. Tan absurdo que no ve. Tan absurdo que ni se atreve a escupirme en el espejo. Y es ridículo es ridículo es ridículo que te grite y no te grite y que no escuches. Que sea mi voz y sean palabras y palabras y palabras y palabras y mentiras.
Que una parte de mí lo encuentre, y quiera.

Y es ridículo. Tan ridículo que lo escriba, cuando ni siquiera es real.

C:

Es un poco extraño. He pensado en ti muchas, muchas veces. Aunque ni siquiera sé tu cara. Aunque ni siquiera sé tu nombre. 
He pensado en ti, mirando al techo. 
He pensado en ti, cerrando el puño. 
He pensado en ti y se me ha roto el alma.
Y el jueves pensé en ti. Pensé en ti más que nunca. Y grité hasta que me dolió la garganta. Grité hasta que las palabras se mezclaron unas con otras, y al mismo tiempo, cobraron cada vez más y más sentido.
Y no sé si tú estarías gritando o no, si tendrías fuerzas para despegar los labios. Solo sé que tu voz me llegó.
Tu voz nos ha llegado a todas.