Brisa

Luna menguante
o creciente
qué importa
ahora
qué importa
la oscuridad
o la luz
qué importa
si el mundo
amanece
o nos traga
si nos subyuga
en su brisa
o en su calidez
qué importa
el horror
o el vacío
cuando miramos
el parpadeo
de estrellas
de planetas
o de labios.

Marzo

Si controlo mis pulsaciones durante un minuto más, mi corazón morirá. 

Si intento olvidarme y acariciar otros ojos, la verdad morirá. 

Si ahogo mi valor con pensamientos de vacío, mis entrañas morirán. 

Si consigo fingir que adoro la soledad, el mundo morirá. 

Si acierto en mis conjeturas y me encuentro con la indiferencia, no moriré.

Entropía

La entropía se ha anclado a mi costado y ha ralentizado el tiempo, la Tierra, congelado las dudas que me atormentaban en las noches de luna nueva. No sé qué parte de mí habrá cambiado, pero ahora no me aterra encontrarme con mi reflejo, con mi imagen en el espejo. Encontrarme el alma si es que puedo, si es que debo. Busca entre los silencios y se hace hueco, se hace lugar, se hace literatura. Intenta llegar al centro. Me hace perder el sentido, mi horizonte, mi postura... Y pierdo las palabras, que se escapan sin despedidas, ni compasión fingida. Pierdo las alas, pierdo la calma, que ya ni es contenida por la brisa de tu vuelo. Me pierdo... Y gano en desgaste, en sonidos, en fugacidad. Me quedo sin tinta y no sé si hay garantía de sobrevivir a la verdad. Pero por primera vez no me quiebro, no desespero por la entropía, que me atrapa en sus enigmas, en lo que nunca sentí. En el descontrol que me hace rogar que el viento del exilio me lleve hasta ti.

Septiembre

Si las rosas se marchitaran
si la lluvia aullara con fuerza
nuestro jardín
no sería el nuestro

Si los cometas no brillaran
si los agujeros se abrieran
no tendríais lugar
en el universo

No encontraría sentido
en las galaxias
ni en las anáforas
de mis versos

No encontraría consuelo
en las espinas
ni en la brisa
de lo eterno

Si no hubiera nacido vuestra risa
qué sería de esta estrofa
qué sería de la libertad
qué sería del amor

Si conociéramos otra música
a dónde irían las promesas
a dónde irían nuestros bailes
a dónde irían los recuerdos

Y si no existiera la luna
cómo coincidir en esta vida
cómo iluminar lo aciago
cómo distinguir vuestros ojos

Y si mi compañía será otra
qué hacer con las promesas
con la risa
con la galaxia
con la luna
con la música
con el amor
y con el tiempo que me queda 
sin vosotros.

Sin miedo

Y que si tienes tristes los ojos, no intentes hacerme reír con esos dedos. Que de mis costillas no se escaparán las carcajadas, sólo quejidos que emulen tus miedos. Sólo temblores que intenten apaciguar el desasosiego. Sólo son huesos que se rompen por la nada, por la nada que se refleja en tus ojos. Por la nada que siento en mi propia pupila si se cruza con tu mirada. Por la nada que no quiero. Por la que me quiebro.
Y que si tienes tristes los ojos, no te confundas entre mi pelo. Ni te quemes con mi hielo. ¿Es que no comprendes que ardo en deseos de enfriar las dudas? ¿Que me moriría por verme en tus ojos, por ser la cura? Y que si me tocas, que no sienta el desconsuelo, ni el vacío, ni mi frío. Que si me tocas, me toques sin miedo.
Y que si tienes tristes los ojos, no intentes fingir que estás vivo, que eres vida. Que yo sólo quiero vaciar de esa boca los tormentos, conocer cada recodo de tu silencio. Sólo quiero saber si eres luna menguante o creciente. Si puedo verte la luz.

Sólo recordamos lo que nunca sucedió

- Me gustaría saber en qué pensaré antes de morir. O en quién. (Pausa). ¿Tú pensarías en mí?
- No lo sé. Tal vez.
- (Niega). Mentiroso. Y lo peor es que siempre lo has sido, desde que te conozco. Creo que no me has dicho más de seis palabras seguidas en toda tu vida que fueran verdad. Aunque, curiosamente, eso es lo que más me gusta de ti. Adoro tus mentiras, te lo juro. Hablar contigo es como jugar a los detectives. Tengo que estar constantemente concentrada en tus manos y en tu boca. Sobre todo en tu boca. ¿Sabes que tuerces la boca hacia la izquierda cuando mientes? ¿Eh? ¿Lo sabías? Lo haces constantemente, te lo juro. Todo el rato. Y las manos... ¿sabes que te tiemblan las manos cuando dices la verdad? 
- No.
- ¿Ves? Y eso que sólo ha sido una palabra. Hazme caso. Pero es que me fascina. Me fascinas, de verdad. ¿Y sabes por qué? Una vez leí en un libro que sólo recordamos lo que nunca sucedió. Era un libro muy bonito, en serio. Y eso significa que voy a recordarte por el resto de mi vida. Y eso sí que es fascinante. Sí. Casi podría enamorarme de tus mentiras. ¿Te gustaría que me enamorara de ti? (Tras un rato de silencio, niega con la cabeza). No, eso no vale. Tienes que decirlo con palabras. Vamos, dímelo.
- (Le tapa los ojos con las manos) No, no me gustaría.
- (Ríe). ¡Eso es trampa! Pero yo soy más lista que tú... (Intenta quitarle las manos de los ojos, sin obtener resultado)No estás temblando, mentiroso.

Voz

A veces me da por pensar que eres otro de esos idiotas por los que no vale la pena morir. Intento convencerme a mí misma de que eres uno más, otra mota de polvo que nunca aspiraré. Que no te mereces que despegue mis labios para tenerte dentro, ni para que te alcance mi voz. Mi voz...Y si mi voz llegara a ti, ¿sabrías entenderla? ¿Serías capaz de ver a través de cada matiz y cada pausa? ¿Podrías percibir las súplicas quedas de mi alma, las que ni si quiera yo comprendo?
Intento convencerme de que no, de que no lo harías. Y yo te dejaría ahí, en ese recodo de mi ser donde guardo todo recuerdo frustrado que no me atrevo a olvidar. Por si algún día brilla, o tal vez por si consigue corromperme por completo.
Y sé que me da por pensar que eres así, que eres vacío, porque creer lo contrario podría destrozarme. Podrías matarme. Pero, ¿y si merece la pena morir por tu voz?

Seísmos

Parece mentira
que siga temblando cada hueso de mi cuerpo.
Y aun así lo sienta más que nunca.
Y aun así me muera en mi silencio.

Parece mentira
que hayamos rozado tan poco la piel.
Y aun así lo desee con locura.
Y aun así me quiebre en tu epicentro.

Parece mentira
que te quedaras mirando mis trémulos labios.
Y aun así lo evite con ternura.
Y aun así me cobije en mis lamentos.

Parece mentira
que no cesen mis malditos seísmos.
Y aun así los retenga entre mis dedos.
Y aun así no me olvide de que miento...

Parece mentira que lo recuerde... y que estos versos no sean más que meras ilusiones.