Puede que lo que más defina nuestra vida sea la búsqueda interminable de cambios. Esperamos impacientes durante meses, incluso años. Creo que desconocemos nuestra capacidad para buscarlos por nosotros mismos. No sabemos la fuerza que tiene la inquietud de una sola persona. Tu inquietud. En este momento serías capaz de cambiar tu vida de una manera que no puedes ni imaginar. Sí. Creo que eso es lo que nos hace falta. Imaginación. Ganas de alterar lo inalterable.
Esperamos a un sinfín de gente que aparezca y nos transforme, cuando no sólo los demás son los culpables de nuestra evolución como personas.
No sé por qué, pero siempre solemos decir eso de "no cambies nunca". ¿Por qué? ¿Acaso el cambio es algo indeseable? Podríamos matarnos con nuestras propias contradicciones.
Cada día que pasa, por mucho que lo dudemos una sola frase diferente que escuchemos nos aporta nuevas ideas y creencias. Pero, otras veces, la novedad nace en uno mismo. Solo hay que aprender a buscar.
Tal vez empiece mañana.
La Luna también pica entre horas.
Te dedicas a subsanar mis olvidos, a no dejarlos estar. Hasta me recuerdas los que no he llegado a vivir (y eso solo lo sabes hacer tú). Te sientes aludido cuando no me refiero a nadie.
Te creo mejor que La Gravedad Cero o que jugar con el vaho un día de invierno; de hecho, podrías gustarme más que el hiperespacio.
Parece que no pierdes tus costumbres, que no puedes evitar que nos señalemos a través de los cristales; aunque no tengamos ni la remota idea de lo que nos decimos.
Y siempre te imagino con tus desatinos... Con tus deslices:
-"¡Si La Luna está llena es porque se ha comido algún planeta!"
Pero no intentes ganarme a sinsentidos, ya que eres tan solo un componente más de mi lista de inventos.
Y aún así, pienso demasiado en lo que podríamos haber sido (si existieras).
Peligro de incendio
El hombre ha inventado diferentes tipos de cortafuegos: forestales, arquitectónicos e incluso informáticos. Y sin embargo, es curioso que no haya creado ninguno para salvarse a sí mismo.
Aquel que tenga dos dedos de frente (que me perdonen el símil los frontudos), habrá deducido- si es que anteriormente lo desconocía- el significado de cortafuegos. Pero como nunca se sabe, yo lo explico para los másPaquirrines vagos mentalmente. Resumiendo: un cortafuegos es un impedimento del paso del fuego (en el caso del informático, del paso de virus al ordenador).
Lo que también me inquieta es el motivo de no haber inventado este cortafuegos personal, si es a causa del desinterés o de la dificultad para llevarlo a cabo.
La verdad es que necesitamos uno a toda costa. Un cortafuegos que te avise en la esquina inferior derecha de tu mente sobre la posibilidad de encontrarte con una decepción. Y luego tú decides si aceptas, niegas o pospones la advertencia otra hora más.
Aunque si quizá algún día se llega a inventar, no podríamos saber si dará lugar a algo peor que convertirse en cenizas.
Y sí, me refiero a Justin Bieber.
Aquel que tenga dos dedos de frente (que me perdonen el símil los frontudos), habrá deducido- si es que anteriormente lo desconocía- el significado de cortafuegos. Pero como nunca se sabe, yo lo explico para los más
Lo que también me inquieta es el motivo de no haber inventado este cortafuegos personal, si es a causa del desinterés o de la dificultad para llevarlo a cabo.
La verdad es que necesitamos uno a toda costa. Un cortafuegos que te avise en la esquina inferior derecha de tu mente sobre la posibilidad de encontrarte con una decepción. Y luego tú decides si aceptas, niegas o pospones la advertencia otra hora más.
Aunque si quizá algún día se llega a inventar, no podríamos saber si dará lugar a algo peor que convertirse en cenizas.
Restaré importancia a los 'no puedo'
Me gustaría saber el nombre de quién decide qué podemos decir y qué no; cuándo, dónde y de qué manera. Me gustaría saber los distintos porqués que nadie se atreve a preguntar.
Por qué es incorrecto hablar sin mirar a los ojos o por qué muchas personas dejan escapar demasiados te quieros y luego otras los guardan bajo llave en el cajón de los condones. Por qué tal vez estarás pensando que debería haber escrito el cajón de los calcetines. Por qué sentimos pudor.
Pero no me atrevo a preguntarlo. No. No lo haré.
Lo dejaré en el aire y me dará una pista el tiempo. Y el espacio.
Sí. Ellos lo harán.
Y averiguaré por qué no puedo hablar con la primera persona que cruce mi mirada sobre los colores y las figuras borrosas que vemos cuando cerramos los ojos. Sobre que si te concentras mucho, se forman a tu gusto. Ves una rana saltando al agua o dos personas muy, muy juntas que bailan un vals. Y de repente estás soñando. O quizá no.
Y descubriré si esa persona había pensado lo mismo alguna vez. Si al menos comparte conmigo algún que otro concepto. O si le apetece hablar conmigo de tabúes sin cuándos, dóndes y de mil maneras.
Me gustaría saber si será capaz de despegar mis labios que rehúsan de te quieros.
Sí. Lo sabré.
Por qué es incorrecto hablar sin mirar a los ojos o por qué muchas personas dejan escapar demasiados te quieros y luego otras los guardan bajo llave en el cajón de los condones. Por qué tal vez estarás pensando que debería haber escrito el cajón de los calcetines. Por qué sentimos pudor.
Pero no me atrevo a preguntarlo. No. No lo haré.
Lo dejaré en el aire y me dará una pista el tiempo. Y el espacio.
Sí. Ellos lo harán.
Y averiguaré por qué no puedo hablar con la primera persona que cruce mi mirada sobre los colores y las figuras borrosas que vemos cuando cerramos los ojos. Sobre que si te concentras mucho, se forman a tu gusto. Ves una rana saltando al agua o dos personas muy, muy juntas que bailan un vals. Y de repente estás soñando. O quizá no.
Y descubriré si esa persona había pensado lo mismo alguna vez. Si al menos comparte conmigo algún que otro concepto. O si le apetece hablar conmigo de tabúes sin cuándos, dóndes y de mil maneras.
Me gustaría saber si será capaz de despegar mis labios que rehúsan de te quieros.
Sí. Lo sabré.
Sin título
Deberíamos hacer borradores de nuestra vida.
¿Por qué borradores y no gomas? Pues la verdad, no sé en que se distinguen, pero la palabra borrador es más guay (y con diferencia).
Supongo que un borrador es como una entrada, pero un poquito más íntima. Es algo que (en un principio) solo lee uno mismo. No lo escribe por compromiso, o por obligación, sino porque le apetece. No tiene que complacer ni gustar a nadie que no seas tú. Y deberían ser independientes unos de otros, como si pertenecieran a libros y autores diferentes. Está el borrador de cuando estás nostálgico, de cuando no quieres pensar, de cuando piensas tanto que no sabes lo qué escribes o de cuando escribes tanto que no sabes lo qué piensas...
Mi primo dice que un borrador es una hoja en blanco donde tú escribes, luego te corrigen las faltas y al final tienes que pasarla a limpio. Y también es verdad. Supongo que un borrador es lo que tú quieras y tiene más acepciones de las que cree la RAE.
Hoy, por ejemplo, sería un buen día para empezar (me gustan los números redondos).
Martes, 1 de enero de 2013, me dispongo a escribir mi primer borrador. Quizá trata sobre dragones o cuentos. O tal vez trata sobre escribir borradores. Solo sé que deberíamos escribir más a menudo.
Ni introducción, ni nudo y aún menos desenlace.
Últimamente no dejo terminar las canciones, empiezo a aborrecer los finales (aunque siempre me han gustado). Y me refiero a todo tipo de finales; la última vez que miras la hora antes de quedarte dormido, dos besos en la mejilla, los créditos de las películas, el timbre a las 14:55 de un lunes, el último mordisco a una tableta de chocolate y un pequeño sorbito a los grumos del Cola-Cao que se quedan pegados a la taza.
Han terminado tantas cosas que ya no disfruto algunas como antes, casi que sólo me concentro en que tarde o temprano acabarán.
Siempre había considerado los finales la mejor parte; como cuando en primavera meriendas fresas e intentas no tomar mucha nata, para luego comerte toda la que queda seguida (al menos yo lo hago). Es como una ley no escrita: "Lo mejor para el final". Aunque ahora estoy intentando cambiar las normas.
¿No os gusta cuando escucháis tantas veces seguidas una misma canción que pierde el sentido? Cuando no sabes quién la canta, ni lo qué dice, ni si va por el primer minuto o si te ha hecho llorar; cuando sólo la sientes. Creo que así deberían de ser los finales: indefinidos, borrosos. No tendría que existir una línea tan perceptible entre un desenlace y el próximo inicio. Como respirar, sin distinguir la inspiración de la espiración. Sin saber si estas últimas palabras significan un nuevo comienzo.
Cejillas
Creo que lo que más odio en el mundo son las cejillas.
Son incómodas y hacen que te duelan los dedos.
¡Son difíciles! Y además... Eh... No me gustan, ¿vale? Pero si tocas la guitarra tarde o temprano aprendes a hacerlas. Como muchas otras cosas que en el pasado resultaban imposibles y hoy no son más que un reflejo innato, como respirar. Y... creo que eso es bonito.
Son incómodas y hacen que te duelan los dedos.
¡Son difíciles! Y además... Eh... No me gustan, ¿vale? Pero si tocas la guitarra tarde o temprano aprendes a hacerlas. Como muchas otras cosas que en el pasado resultaban imposibles y hoy no son más que un reflejo innato, como respirar. Y... creo que eso es bonito.
Una historia de una alfalfa
Gracias a mi nuevo aparatico de Búsqueda (en la columnita de la derecha, básicamente porque no hay otra) me he dado cuenta de que nunca he usado palabras como 'feo', 'alfalfa', 'brócoli' o 'maraca' y creo que tengo que subsanar ese olvido. Y ya está, solo vengo aquí por eso.
Ale, ahí os quedáis (o no).
28/09/13 - Siento comunicar a mis lectores que ya no hay gadget de búsqueda. Pero fue bonito mientras duró.
Ale, ahí os quedáis (o no).
28/09/13 - Siento comunicar a mis lectores que ya no hay gadget de búsqueda. Pero fue bonito mientras duró.
Blackbird
El día (o más bien la noche) que sueñas con una persona por primera vez la densidad del viento cambia. Se siente aún más ligero, más liviano. Sólo notas como un soplo cálido te acaricia las mejillas.
Se podría decir que, a partir de ese sueño, algo pequeño (aunque no se puede medir con un metro) sube como un pájaro en pleno despegue (o aterriza en picado). Supongo que depende del pájaro y del tamaño de sus alas. O tal vez lo que importe sean sus ganas de volar. Quizá sea un águila que planee a centenares de metros sobre la tierra o un mirlo a ras de suelo que bata las pequeñas y oscuras alas despacio, muy despacio.
Pero, ¿sabes qué? A pesar de su oscuridad y fragilidad, de la ligera brisa que causa su vuelo... el canto del mirlo es de los más bonitos del mundo.
Se podría decir que, a partir de ese sueño, algo pequeño (aunque no se puede medir con un metro) sube como un pájaro en pleno despegue (o aterriza en picado). Supongo que depende del pájaro y del tamaño de sus alas. O tal vez lo que importe sean sus ganas de volar. Quizá sea un águila que planee a centenares de metros sobre la tierra o un mirlo a ras de suelo que bata las pequeñas y oscuras alas despacio, muy despacio.
Pero, ¿sabes qué? A pesar de su oscuridad y fragilidad, de la ligera brisa que causa su vuelo... el canto del mirlo es de los más bonitos del mundo.
Y a mí nunca me ha dado miedo ir despacio, muy despacio...
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